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ESCUCHA EL CORAZÓN, NO LAS PALABRAS.

Esta mas que una frase matadora es una de las más grandes enseñanzas y regalos que Dios me dio. Quizás a simple vista no te suene tan matadora pero veamos si piensas asi despues de leer la historia que hay detrás de ella.

Un día cualquiera yo me encontraba en mi oficina pastoral y entró alguien que yo aprecio y me dijo hasta de que me iba a morir, me dijo cosas muy feas e hirientes, de esas que con la mitad que me dijeron a mi uno se levanta y se agarra a piñas (como decimos en Argentina), golpes suena mejor y es más entendible.

Fue un momento horrible, yo solo me quedé callado y aguanté el aluvión de improperios contra mi, de los cuales el 99% no tenían nada que ver.

Al otro día me encontré con un amigo al que le tengo mucho aprecio y confianza y en la charla salió el tema y cometí el error de comentarle lo que me había pasado y quien me había dicho esas cosas... ( digo que cometí el error porque mi posiciön de repente no da como para queyo cuente esas cosas... No se)... El me miró y me dijo:

-"Vos debes odiar a esa persona"

Lo cual me llevó a un analisís violento de mi corazón en 1" y me sorprendí con lo que encontré en él y respondí con seguridad y alegría lo que Dios había puesto en mi corazón:

-"No, no la odio ni nada parecido, me di cuenta que Dios me había regalado algo gigante "LA CAPACIDAD DE OIR EL CORAZÓN Y NO LAS PALABRAS"

y se lo dije a mi amigo el cual se quedó mirándome y me dijo:"guauuu"

Quizás alguien te ha maltratado o injuriado y si es por las palabras deberías haberlo ...#¥€£~<?"/ (poné la palabra que quieras ahí). Pídele a Dios la capacidad de escuchar el corazón de esa persona y quizas veas y sientas como yo.

Cuando Dios me permitió ver y oir el corazón de esta persona me di cuenta que era alguien herida, temerosa, amargada, etc. y creeme NUNCA NUNCA NUNCA una persona herida, temerosa, amargada te va a hablar con las palabras que te gustaría escuchar ni de la manera que te gustaría.

Al escuchar el corazón y no las palabras en lugar de sentir odio o ganas de acabar a esa persona o de responderle de la misma manera, vas a sentir misericordia, dolor y vas a orar por ella y lo mejor de todo tu corazón seguirá sano. Por eso desde hoy ejercítate en escuchar corazones y no palabras y te volverás alguien diferente, listo para marcar la diferencia, en tu familia, tu trabajo, tu iglesia y dondequiera que vayas.


















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